
En Chile existe gran cantidad de hogares donde se mantienen animales silvestres como mascotas, pese a estar protegidos por la ley que prohíbe su caza o captura, su comercio y la tenencia. Pero no se trata sólo de cometer un delito: lo peor es el sufrimiento y la crueldad que conlleva el tráfico de animales. El tema del transporte es tanto o más terrible, ya que la mayor parte de los ejemplares mueren asfixiados: la razón, es que van ocultos –muchas veces en estrechos tubos- y cubiertos con gruesas telas o con sus picos amarrados con alambre -en el caso de las aves- de tal manera que no sean detectados por quienes fiscalizan. Por último, se traslada al animal desde su hábitat natural a una jaula, donde ni siquiera puede moverse o estirar sus alas. Respecto a las especies que más comúnmente son víctimas de este tráfico en Chile, destacan claramente el Loro Choroy y el Loro Cachaña. Se trata de los típicos loros de plumaje verde oscuro y plumitas rojas en la frente y la cola, que usan -ilegalmente- los organilleros, y que están presentes en muchas casas. Ellos, junto al Loro Tricahue, son los únicos loros nativos de Chile, y su caza o captura, comercio y tenencia están absolutamente prohibidos. El otro animal que lamentablemente se ha popularizado como mascota, es la Tortuga de Tierra, especialmente la que proviene de Argentina. Y al igual que en el caso de los loros, su caza o captura, comercio o tenencia están absolutamente prohibidos, cuestión que se aplica a TODAS las tortugas de tierra, chicas, medianas o grandes.
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